La hidratación adecuada es una de las cosas más importantes que debe recordar durante cualquier actividad física, incluido el ciclismo. Te permite evitar la deshidratación, que tiene efectos muy negativos sobre la salud y la eficiencia del organismo. Entonces, ¿cómo se deben consumir los líquidos al montar en bicicleta y cuál es la mejor manera de transportarlos?
Principios de hidratación del cuerpo.
Se supone que un adulto necesita alrededor de 2,5 litros de agua al día para funcionar correctamente. Algunos se toman con alimentos, pero la mayoría deben rellenarse con líquidos. Sin embargo, este valor depende de muchos factores individuales, como: peso, sexo, temperatura ambiente y la cantidad y tipo de actividad física durante el día. Por este motivo, la cantidad de líquido que debes beber al andar en bicicleta depende, entre otras cosas, de la intensidad del líquido, la temperatura exterior y la forma física del ciclista. La mayoría de las veces se dice que con un ciclismo bastante intensivo, debe beber aproximadamente medio litro de líquido por hora. Vale la pena recordar que la sed es el primer signo de deshidratación leve. Una adecuada hidratación del cuerpo es por tanto para prevenir esta sensación, por lo que es bueno beber 100-150 ml cada quince minutos. Por supuesto, estos valores no deben tratarse dogmáticamente, sino ajustarse a las condiciones imperantes, al grado de fatiga y bienestar. Solo necesita beber lo suficiente para no sentir sed mientras conduce y volver a llenar sus líquidos inmediatamente cuando sienta sed. ¿Qué fluidos hidratan mejor el cuerpo? Para caminatas cortas de menos de una hora, el agua corriente es suficiente. Sin embargo, al conducir durante mucho tiempo, vale la pena pensar en las bebidas isotónicas. Se trata de bebidas que, además del agua, contienen minerales que se excretan del organismo durante el ejercicio, como sodio, potasio, calcio y magnesio. Además, se absorben más rápido que el agua.
Accesorios útiles para bicicletas
Independientemente de si elegimos agua o una bebida isotónica, debemos considerar qué les llevaremos en nuestro viaje. La solución más popular son las botellas de agua, es decir, recipientes de plástico para líquidos con dispensador, que se montan en un soporte especial en el cuadro de la bicicleta. Este método de montaje asegura un fácil acceso a la bebida y, en combinación con el dispensador, es posible beber mientras se conduce. La desventaja de esta solución es su capacidad relativamente pequeña, generalmente entre 250 y 1000 ml. Esto significa que, a pesar de su comodidad, son principalmente adecuados para rutas más cortas. Para viajes más largos, para asegurar una adecuada hidratación del cuerpo, conviene llevar consigo una botella habitual de agua mineral o bebida isotónica. Se puede acoplar al cuadro de la bicicleta con un soporte similar al de una botella de agua. Lo mejor es conseguir un modelo universal de portabidón con ajuste que se adapte a diferentes tipos de recipientes. Otra solución es utilizar un portaobjetos de bicicleta o una tapa de botella que también se adjunta al bastidor del vehículo.