1. La alpaca es un animal de granja de América del Sur, que generalmente se encuentra en los Andes. No hay especies silvestres de alpacas; todas las alpacas que viven hoy en día son animales pertenecientes a rebaños de agricultores y criadores. Fueron domesticados hace 6.000 años.
2. La lana de alpaca es muy valiosa, principalmente por sus propiedades. Entre otras cosas, la lana de alpaca es impermeable, más ligera que la lana de oveja y más cálida que el algodón.
3. Las alpacas son sorprendentemente similares pero no relacionadas con las llamas. Este error común de atribuirles parentesco es el resultado de un parecido sorprendente.
4. Las alpacas son animales con una estructura corporal esbelta, con un cuello largo y distintivo y una cabeza pequeña. Su cola corta y orejas puntiagudas también son características, así como ojos grandes y oscuros y, a veces, dientes inferiores grandes que sobresalen de la boca.
5. Las alpacas pueden vivir hasta 20 años en buenas condiciones.
6. Las alpacas son animales muy sociables y sociables. Les encanta estar rodeados de otras alpacas, pero también de cabras, ovejas y llamas. De esta forma, se forman rebaños realmente grandes en las granjas en las que estos animales se sienten mejor.
7. Las alpacas suelen huir cuando se sienten amenazadas. También pueden escupir a un humano o animal que los moleste primero y luego comenzar a huir. Se comunican entre sí principalmente a través del lenguaje corporal.
El 8,99% de la población de alpacas vive actualmente en América del Sur. También hubo intentos de criar alpacas en los Estados Unidos, Nueva Zelanda, Holanda y Australia, pero no tuvieron mucho éxito. Sin embargo, esta especie se considera una de las más adaptables a diversas condiciones ambientales.
9. Las alpacas son criaturas muy tímidas y temerosas. Sin embargo, si se sienten seguros, a menudo muestran cualidades como curiosidad, pero también delicadeza. También son muy inteligentes. Sin embargo, debe recordarse que cada individuo tiene su propia personalidad.
10. Las alpacas se suelen cortar una vez al año. En climas más cálidos, con verano la mayor parte del año, este procedimiento se realiza dos veces al año para evitar que el animal se sobrecaliente.